lo he publicado como curiosidad y para demostrar mi asombro.
Si no fuera que se bven que SON NATURALES , uno pensaria que so fotos TRUCADA , para mi que es una enfermedad .
Es un clásico de los que circulan por Internet, por lo que es posible que más de uno lo conozcáis. Se trata de un texto en el que se explican, en clave de humor, varios sistemas político-económicos utilizando el simil de un granjero que tiene dos vacas. El texto original era muy bueno y bastante neutro, pero con el tiempo se han ido haciendo múltiples variaciones, unas más coloreadas que otras y algunas directamente muy incorrectas e irrepetibles. He recopilado diferentes variaciones en esta compilación. Pido perdón de antemano por los "localismos" y los tópicos, y espero que se entienda que se trata de un chiste…
CAPITALISMO FINLANDES: Enseñas a las vacas a diseñar teléfonos móviles que vendes a todo el mundo. Con los beneficios compras leche.
CAPITALISMO VEGETARIANO: Dejas que las vacas sean libres y cultivas soja con la que haces leche.
CORRECIÓN POLÍTICA: Te asocias (el concepto de propiedad se ha eliminado) con dos bóvidos de edad indefinida (pero no por ello menos útiles a la sociedad) y género no precisado para iniciar una actividad productiva y respetuosa con el medio ambiente sin ánimo de lucro…
CONTRACULTURA: Joder tío, tienes que probar algo de esa leche…
CAPITALISMO ESPAÑOL. Tienes dos vacas. Cuestan 100€ cada una. El Ayuntamiento del lugar las recalifica y las convierte en dos gansas de huevos de oro. Ahora cuestan 1.000 millones de € cada una. El alcalde y sus 40 concejales cobran una comisión por la complicada tarea de evaluar y sancionar la recalificación. Los dueños de las vacas revenden la leche a gente que ha obtenido créditos carísimos para pagarla. La tasa Euribor sube y sube y los niños ya no pueden tomar la leche. Mientras tanto a los empresarios les llega una carta de ETA para que compartan sus plusvalías so pena de no resolver el problema del terrorismo interno por otros 40 años.TOTAL 194%
Al día siguiente se levantaron temprano, antes de que saliera el sol. El granjero, conocedor de la idiosincrasia de la gente de ciudad, y temiendo algún estropicio irreparable, resolvió asignarle tareas simples en las que no pdiera causar daño alguno (incluyéndole a él mismo).
'La tarea es muy sencilla.' – dijo el granjero dándole una pala – 'Sólo tiene que recoger el estiércol que hay en el chiquero de los cerdos y repartirlo por el sembrado para abonarlo. Cuando termine venga a verme.'
El granjero era propietario de más de doscientos cerdos, y el estiércol se acumulaba hasta la altura de la rodilla. Así que el hombre estimó que la faena le llevaría al gerente de 2 a 3 días.
Cual fue su sorpresa, cuando al cabo de tres horas apareció el gerente, lleno de estiércol hasta las orejas, sonriente y con cara de satisfecho diciendo 'Ya he terminado.' Viendo que en efecto la tarea estaba terminada, y además con eficiencia el granjero decidió asignarle otra.
'Bien. Hay que sacrificar unos pollos que mañana tienen a recoger los de la carnicería. Basta con cortarles la cabeza.' dijo dándole un enorme cuchillo 'Es un poco más complicado, pero seguro que puede hacerlo.' Había más de 1500 pollos para sacrificar, y supuso que el gerente no terminaría hasta bien entrada la noche. Incluso pensó en ayudarle más adelante cuando terminara de recoger la siembra. Apenas habían pasado un par de horas cuando el gerente se presentó ante él, con toda la ropa y la cara manchada de sangre, el cuchillo mellado, y sonriente como un niño el día de los Reyes Magos, diciendo de nuevo 'Ya he terminado.' El granjero no salía de su asombro. ¡Increíble! Él mismo, acostumbrado a la dura vida rural, no lo hubiera hecho mejor: los 1500 pollos estaban amontonados en un lado, y las 1500 cabezas en otro lado.
El granjero se rascó la cabeza pensativo. Llevó al gerente junto a un gran montón de patatas y le dijo: 'Muy bien. Ahora hay que separar las patatas. Las grandes a la derecha y las pequeñas a la izquierda.' Pensó el granjero que en menos de una hora vería otra vez al gerente pidiéndole más trabajo. Pero no fue así. Pasó la hora de comer, la hora de cenar, se hizo de noche, y el gerente no aparecía. Creyendo que algo le habría sucedido, el asustado granjero fue donde había dejado al gerente, y se lo encontró sentado delante del mismo montón de patatas, sin que hubiera separado ninguna.
– ¿Le pasa algo? – preguntó extrañado. – El gerente se volvió con una patata en la mano y le contestó:Mire: repartir mierda y cortar cabezas es algo a lo que estoy muy acostumbrado… Pero, ¡esto de tomar decisiones…!
| Tablon Central |
| MAPA |
| Nuevas Tecnolo. |
| POLITICA |
| CAJON |
| IMAGEN |
| MUSICA |
| FRASES |
| BIERZO |
| COCHE mania |
| B M W |
| Economia |
| Sistemas |
| ARCHIVO |